¡QUÉ RICO ES MI DEDO!

En muchas ecografías se pueden ver a bebés con el dedo en la boca, hábito que continúa al nacer, ya que por instinto se llevan el puño cerrado a la boca cuando tienen hambre. Luego, al seguir explorando descubren que su dedito es delicioso, que lo tiene siempre disponible y con la temperatura adecuada. Esta acción les ayuda a relajarse y a esperar su turno de la leche, los alivia si sienten algún dolor, les ayuda a conciliar el sueño. En definitiva, los reconforta.

Pero… ¿hasta qué edad se chupará el dedo? Este hábito natural debería desaparecer entre los 18-24 meses. De no ser así será candidato a ser un niño con necesidades de ortodoncia, que es mayor a los niños que usan chupete.

EL CHUPETE: SU AMIGO INSEPARABLE

Muchos pediatras recomiendan el uso del chupete, siempre que cumplan con las normas de seguridad y diseño que garantice un correcto desarrollo dental. Incluso una investigación asegura que el uso del chupete durante el sueño, entre los 2 y los 12 meses de vida, reduce el riesgo de que el bebé sufra el síndrome de muerte súbita del lactante, ya que la succión del chupete y el tragar mantienen abiertas las vías respiratorias.

Al igual que con el dedito, el chupete los reconforta, les ayuda a dormir y calma su ansiedad. Pero una ventaja es que llegado el momento el hábito del chupete se puede cortar, a veces no resulta tan sencillo y hay que ingeniárselas para convencerlos, pero al final terminan despidiéndose de él. Un proceso que debiera empezar hacia los 8 meses cuando se limita su uso para dormir o para momentos específicos. A partir de 12 meses ya debiera ser sólo para dormir, ya que su uso continuado retrasa el habla y reduce el apetito. Y entre los 18 y los 24 meses, con tu paciencia y ayuda, debería despedirse de su chupete.